Un dibujo para colorear no resuelve problemas. Puede crear un momento tranquilo y manejable en el que manos y atención se quedan con una sola cosa.

Las líneas dan un comienzo y los colores siguen siendo libres. Esa combinación puede resultar agradable cuando el día está lleno.
La investigación sobre mandalas es interesante, pero no uniforme. Colorear no es un tratamiento ni sustituye ayuda profesional: es una actividad creativa sencilla.
Basta con una página, lápices y diez o quince minutos. No es necesario terminar el dibujo.